¡Qué barbaridad!

Hasta nosotros ha llegado una nota de prensa enviada por el Partido Popular este mañana en la que el concejal popular Nacho Carratalá, en un nuevo ejercicio de insensatez y deslealtad a su pueblo, hablaba de una supuesta supresión de la Policía de Barrio en Torrent y la tildaba de “auténtica barbaridad”.

Una auténtica barbaridad es la manera de hacer oposición del Partido Popular en Torrent. Porque una barbaridad, además de una tremenda irresponsabilidad política, es alentar y querer transmitir de una manera totalmente infundada, una sensación de supuesta desprotección y de inseguridad en nuestra ciudad, cuando afortunadamente no se corresponde en absoluto con la realidad.

Eso es lo que está haciendo el partido de Amparo Folgado al afirmar y cuestionar la supresión de la Policía de Barrio cuando, precisamente, lo que se ha hecho desde la Delegación de Seguridad Ciudadana, a petición de los profesionales y responsables policiales, es dotarla de más medios, ampliar su número y sus servicios las 24 horas del día, durante los 7 días de la semana, e intentar que sea más operativa y eficaz, integrándola dentro de las unidades operativas, como Policía de Distrito y Proximidad.

Una auténtica barbaridad -y otra irresponsabilidad- es criticar la reducción de la plantilla de la Policía Local de Torrent. Y hacerlo, además, cuestionando la no renovación de las comisiones de servicio, cuando son perfectamente conocedores de que haberlo hecho, en la mayoría de los casos hubiese supuesto poder incurrir en una ilegalidad manifiesta.

Una vez más el Partido Popular vuelve a intentar infundir miedo en la población, enviando un mensaje a los vecinos y vecinas de Torrent que no se corresponde con la realidad y que pone en evidencia la manera de proceder de un equipo mal asesorado que continuamente falta a la verdad con comunicados contradictorios y aprovechándose de la buena voluntad de algunos colectivos, en este caso de los comerciantes, como anteriormente lo hicieron con los grupos animalistas o trasladando la grotesca idea del cierre del aulario la Escuela Oficial de Idiomas, por citar algún ejemplo.