¿Qué somos actualmente? ¿Hacia dónde vamos?

En la actualidad, nos encontramos frente a un frenético panorama político en el que muchos parecen que se han olvidado de la historia del socialismo y de los antecedentes políticos y sociales que caracterizan España.

Y digo esto porque muchos son los que afirman que la devastadora crisis mundial que ha golpeado nuestro país hasta dejarlo a las puertas del abismo, ha sido provocada por los antecesores de la transición, entre otros, por los socialistas. Del mismo modo, son muchos los que mantienen que el PSOE es un partido que ha perdido sus bases ideológicas y al que ya no le quedan valores. Si bien es cierto, han surgido nuevas formas políticas y nuevas formas de hacer política, de manera que la adaptación a los nuevos tiempos y necesidades es fundamental.

La política se ha convertido en un combate permanente en el que todo vale, pero, para aquellos que cuestionan la identidad del Partido Socialista Obrero Español, echaremos la vista atrás haciendo un breve análisis del surgimiento de la izquierda y del socialismo europeo para tratar de resolver qué es lo que realmente está sucediendo.

Todo empezó a finales del siglo XVIII, con el nacimiento de un nuevo modelo de sociedad que cambiaría el rumbo de la historia y que supondría una modificación de las estructuras políticas, sociales y económicas, especialmente del continente europeo: la Revolución Francesa, que constituirá el inicio de la edad moderna y una ruptura en todos los ámbitos con el Antiguo Régimen.

Las causas que motivaron la Revolución fueron varias, pero la más importante fue el surgimiento de una nueva clase social, la burguesía. Ésta, había adquirido una posición económica notable y solicitaba formar parte de las decisiones políticas, es decir, querían ser escuchados. Por supuesto, el régimen absolutista monárquico respondió con un no por respuesta, ya que era algo impensable que alguien pudiera acceder al Antiguo Régimen que precisamente se caracterizaba por ser cerrado, rígido y por tomar decisiones sin tener en cuenta a su pueblo.

Este conflicto se vio impregnado de las ideas ilustradas, que defendían el progreso humano, la libertad y la igualdad, y terminó estallando finalmente en 1789, cuando la burguesía junto con el resto de la clase popular se enfrentó al régimen absolutista, consiguiendo desbancar al monarca.

Fue justo en este momento, a finales del siglo XVIII, cuando en la Asamblea Constituyente se adoptaron medidas con el fin de terminar con el régimen señorial y donde se puede decir que nació la ruptura izquierda-derecha que nos ha acompañado hasta nuestros días.

Este concepto de división política apareció de manera anecdótica, simplemente por el sitio ocupado por los asambleístas: los conservadores en el lado de la derecha y los preocupados por las cuestiones sociales, a la izquierda.

A partir de entonces, se produjo la apertura de la política para la sociedad de masas, en la que la sociedad comenzó a preocuparse y a tomar medidas contra la pobreza en base a las estructuras jurídicas, políticas, económicas y culturales. Del mismo modo, se permitió la creación de nuevas corrientes de izquierda en toda Europa, desde el marxismo hasta el leninismo y los socialdemócratas.

De manera que sería acertado afirmar que la política social se remonta a finales del siglo XVIII, pero especialmente en el XIX fue cuando tuvieron relevancia social algunas de las figuras más importantes que versaban sobre las corrientes de izquierdas, como fueron Lasalle (1825-1864), que durante su estancia en París quedó impregnado del socialismo francés, por lo que se convirtió en un agitados social y organizador del movimiento obrero.

Otro teórico de gran envergadura acerca de la fuerza de izquierdas fue Karl Marx (1818-1883), que creó la corriente marxista. Marx también mostraba su apoyo a la clase trabajadora y se oponía al capitalismo que generaba el empobrecimiento progresivo del proletariado. Su principal intención era la lucha de clases mediante la dictadura del proletariado. Su forma de proponer políticas de izquierdas la plasmó en el Manifiesto Comunista y fue denominado como socialismo científico, aunque nunca llegó a cuajar.

En 1875, en el congreso celebrado en la ciudad de Gotha, las dos corrientes políticas del movimiento obrero, la marxista y la lassalliana, se unieron para realizar un programa común que se caracterizaba por el sufragio universal, secreto y obligatorio; el trabajo como fuente de riqueza y cultura; la eliminación de las leyes que limitaban la libertad de expresión, asociación o reunión, así como la educación pública, gratuita y obligatoria. Además, se hizo hincapié en una jornada laboral de acuerdo con las necesidades sociales, se prohibía el trabajo infantil y proponía leyes del trabajo que protegieran la salud y la vida de las personas.

Marx acabó criticando las propuestas de Lasalle, ya que ambos autores tenían mucho en común en cuanto a intereses finales, pero el principal punto de inflexión entre estos dos pensadores era la manera de conseguir el fin.

Lasalle, desde un punto de vista de socialismo reformista, defendía la intervención del Estado para que la reivindicación de la clase obrera fuera posible, es decir, la intervención estatal como garantía de la integración social y de políticas para el movimiento obrero, y todo ello, mediante el sufragio universal.

En cambio Marx, se oponía a la intervención del Estado y trataba de minimizarlo a un mero instrumento de dominación de la clase dominante. Según él, el objetivo central para el movimiento obrero es cuál es el Estado que debe prevalecer después del triunfo de la revolución.

Estas corrientes de izquierdas fueron las que marcaron el rumbo de la socialdemocracia europea, pero la manera de triunfar ha sido diferente en cada país según el contexto social, político y económico.

En el caso español, aparecieron varias corrientes de izquierdas, pero solo ha conseguido llevar a la práctica sus políticas con éxito una de ellas, la que surgió con el Partido Socialista Obrero Español, de manera que podemos cuestionarnos, ¿por qué ha prosperado una izquierda y no otras?

España es un país donde a lo largo de su historia ha predominado el absolutismo, la sumisión del ciudadano hacia su monarca, la represión y la privación de libertad. No obstante, a principios del siglo XIX con la Constitución de 1812 comenzó el cambio político hacia el progreso social, con el apoyo de los liberales radicales, los moderados y progresistas. También se progresó con la posterior Constitución

de 1837, la reaparición de los jacobinos o la creación del Partido Demócrata en 1849, cuyas bases eran la libertad individual de los ciudadanos, los derechos inalienables y el sufragio universal, libre y secreto. Pero, no fue hasta la Revolución Gloriosa de 1868 de la que formaron parte el Partido Liberal, el Partido Progresista y el Partido Democrático, encabezada por el general Prim (del partido progresista) con el apoyo de escisiones de republicanos como Pi i Margall, Salmerón o Castelar, cuando se consiguió crear juntas revolucionarias y un gobierno provisional constituido por los principales autores de la revolución, con el general Serrano a la cabeza.

En 1869 se instauró de nuevo la monarquía con Amadeo de Saboya pero, en 1873, tras una serie de conflictos militares y políticos que provocaron la dimisión del monarca, se proclamó la República Federal, pero ésta tuvo una vida muy corta, pues en un ambiente caracterizado por la inestabilidad, la guerra carlista, el cantonalismo y los problemas sociales, en 1874, con el golpe de Estado del general

Martínez Campos, proclama a Alfonso XIII como nuevo monarca.

(http://www.constitucion1812.org/enlaces1.1.asp)

Tuvo una gran importancia la figura de Cánovas, ya que consiguió mantener una monarquía parlamentaria con separación de poderes.

Este ambiente histórico que se ha descrito, mostraba la inestabilidad de derechos sociales y la frecuente variabilidad de regímenes de gobierno.

En ese contexto nace el Partido Socialista, que fue fundado clandestinamente en Madrid, el 2 de mayo de 1879, por un grupo de obreros y profesionales, dirigidos por Pablo Iglesias y preocupados principalmente por la represión del poder político hacia las clases trabajadoras, defendiendo valores tales como la dignidad humana, la igualdad de sexos, la libertad de expresión y la igualdad.

Algunos de sus objetivos era la legalidad de las huelgas, la reducción de horas de trabajo, la prohibición de trabajar a los menores y la gratuidad de la enseñanza primaria, la justicia y la sanidad.

El PSOE se presentó como uno de los primeros partidos europeos con bases ideológicas socialistas, contando con el apoyo internacional. Además, la necesidad de defender los derechos de los trabajadores impulsó la creación de una organización sindical socialista, la UGT, fundada en 1888 por el mismo líder, Pablo Iglesias.

El desarrollo político del PSOE fue en progreso, y ya en 1910 consiguió un escaño en el Parlamento, convirtiéndose en la voz del movimiento obrero y de los más necesitados.

Seguidamente, con la instauración de la II República, los socialistas, con el apoyo de los Republicanos, gobernaron por primera vez para la sociedad, llevando a cabo reformas agrarias y laborales y concediendo las libertades tan básicas que les habían sido arrebatadas a los españoles, como fue el caso de la legalización del divorcio, la libertad de asociación y de expresión.

Con el golpe de estado y la Guerra Civil española del 1936 al 1939, se instauró con violencia la dictadura franquista que retornó a los españoles a una autarquía y a una época retrógrada, donde se perdió lo conseguido por los socialdemócratas.

Se prohibió la existencia de partidos políticos y, entre otros muchos derechos, las libertades, que son la esencia de la felicidad humana, fueron suprimidas. No obstante, desde la clandestinidad, los socialistas siguieron combatiendo contra el régimen franquista, teniendo que enfrentarse a persecuciones, torturas, cárcel y asesinatos.

En el mismo bando, se encontraba el Partido Comunista de España, al cual también hay que reconocerle su mérito en la lucha contra el fascismo de Franco, que además perteneció al Frente Popular cuando el  socialista Largo Caballero propuso colaboración para construir un Frente Popular, donde también participaron Izquierda Republicana y otras formaciones de izquierdas.

El PCE surgió de una escisión radical de las Juventudes Socialistas en 1920, que trataba de sumarse a la III internacional de Lenin. Caracterizado por ser de extrema izquierda, su programa político trataba de realizar reformas radicales del sistema social, político y económico utilizando la violencia como recurso si era necesario. (http://www.filosofia.org/his/1960hp02.htm)

A pesar de que en España la extrema izquierda nunca ha llegado a gobernar, por su presencia en otros países del mundo podemos comprobar que para conseguir sus fines políticos utilizan procesos no democráticos y ausentes de legalidad, lo que acaba generando retrocesos en libertades y derechos.

En ocasiones, los partido comunistas se han convertido en milicia, perdiendo todos los valores que posee del socialismo, por lo que fin y al cabo podemos decir que la extrema izquierda fue un movimiento surgido en el siglo XIX y XX con unos objetivos lícitos, pero que no ha sabido superar la fase de la dictadura del proletariado.

Ya en la transición democrática, el apoyo progresivo al Partido Socialista hizo que en 1982 fuera posible el primer gobierno socialista, presidido por Felipe González y el presidente español tras la transición de 1978 que más legislaturas consecutivas ha ganado.

Y justo en ese momento, España alcanzó el Estado de Bienestar gracias al impulso de importantes reformas, como la reforma educativa (gratuita y obligatoria, para garantizar la igualdad de oportunidades y eliminar la exclusión social), el Estado de las Autonomías, la modernización de las carreteras, la legalidad del aborto y la legislación para la protección e igualdad de la mujer.

Progresivamente, se observa que durante los gobiernos socialistas españoles en la actual democracia, aumentan las políticas sociales y la protección de derechos fundamentales, como la educación gratuita y obligatoria, la sanidad universal, la ley de la dependencia, la ley de la paridad, la justicia universal y la ley del matrimonio gay.

Quizás sea esta la justificación de porqué el socialismo ha tenido éxito en España y no otras corrientes de izquierdas como el comunismo, porque la principal diferencia entre el socialismo y el comunismo es que el partido socialista es un partido liberal desde el punto de vista de izquierdas, es decir, el liberalismo siempre ha estado ligado a la derecha desde el punto de vista de la no intervención del Estado en el mercado, pero a lo que se refiere el liberalismo de izquierdas es desde el punto de vista de la libertad del individuo.

En este aspecto, el PSOE ha sido el único partido de izquierdas capaz de ofrecer al electorado una alternativa donde se defienden unos valores sociales capaces de garantizar la felicidad del ser humano desde la autonomía, la independencia y el respeto a los derechos individuales con la regulación del Estado, del mismo modo que es un partido que apuesta por la libertad individual y en el que prima la seguridad ciudadana. Por lo tanto, el Partido Socialista es aquel que gobierna no sólo para sus electores, sino para la mayoría y que ha sobrevivido a todos los vaivenes históricos, políticos y sociales con la democracia como principal arma.

Por otro lado, han aparecido en los últimos años nuevas formas políticas que pertenecen a corrientes de izquierda, pero que son consideradas extremistas, como es Izquierda Unida, que es la restauración del Partido comunista, y muy recientemente, la aparición de Podemos. En las últimas elecciones municipales y autonómicas de 2015, Podemos ha conseguido el gobierno en algunas localidades y ahora podremos observar cuáles son verdaderamente sus líneas de actuación y qué es lo que son realmente.

Para concluir, si analizamos las actuales bases ideológicas y los principios políticos del partido socialista, podemos comprobar que, pese que ha ido actualizándose a los acontecimientos y regenerándose durante décadas, no han cambiado desde su fundación en el siglo XIX. El partido socialista consiguió sobrevivir a su líder fundador, del mismo modo que estableció el Estado de Bienestar en España. Y en la actualidad, podemos comprobar que en sus programas electorales las líneas de actuación siguen siendo políticas socialdemócratas, que persiguen la protección de los derechos de los individuos, entre otros, el derecho al trabajo, muy presente hoy día en sus programas electorales. Derecho a un trabajo estable y digno, derecho a la protección de las personas dependientes, a la consecución de la plena libertad, a la igualdad de sexo, raza y religión, a la igualdad de oportunidades y la no exclusión. Y sobre todo, actuando siempre en un esfera democrática en la que los representantes políticos lleven a cabo la voluntad general de los ciudadanos.

BIBLIOGRAFÍA;

  • SORIANO DÍAZ, R. (2003). Historia temática de los derechos humanos. Madrid: Mad.
  • DA CUNHA LOPES, T. M. y PINEDA SOLORIO, M. E. (2010). Teoría del Estado. Michoacán:

Transformaciones Jurídicas y Sociales en el Siglo XXI. 4o Serie /No. 7.

http://www.academia.edu/3654735/Teor%C3%ADa_del_Estado

  • VIDAL MANZANARES, G. (2009). La vida y la época del fundador del PSOE y UGT Pablo Iglesias.

Madrid: Nowtilus.

Lorena Pedrón